Quiropráctica
Valoración individual y tratamiento manual del sistema musculoesquelético
Las técnicas quiroprácticas pueden considerarse para determinadas molestias relacionadas con las articulaciones, los músculos y el movimiento. Antes del tratamiento hablamos de sus síntomas, antecedentes y objetivos, y comprobamos posibles contraindicaciones. El tratamiento solo se realiza cuando resulta adecuado para cada caso.
Entre los posibles objetivos del tratamiento se encuentran:
- Favorecer la movilidad de la columna y otras articulaciones
- Reducir la tensión muscular
- Apoyar el tratamiento de determinadas molestias cervicales, de espalda o articulares
- Mejorar la seguridad en los movimientos cotidianos
La respuesta al tratamiento varía de una persona a otra. La atención quiropráctica no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico. Si sus síntomas requieren una evaluación adicional o quedan fuera de nuestro ámbito profesional, recomendaremos consultar al especialista sanitario adecuado.
El concepto Ackermann
El concepto desarrollado por el médico sueco Dr. P. W. Ackermann combina elementos de la osteopatía estructural con técnicas quiroprácticas suaves. Considera la columna vertebral y la pelvis como estructuras funcionalmente relacionadas. Tras una valoración individual, pueden emplearse técnicas manuales precisas para influir en las restricciones articulares y en la tensión muscular circundante.
Entre las molestias para las que puede resultar útil una valoración individual se encuentran:
- • Dolor cervical
- • Dolor en la parte alta o baja de la espalda
- • Molestias de tipo ciático
- • Dolor de cadera, rodilla u hombro
- • Codo de tenista y otras molestias articulares
- • Tensión muscular y limitación del movimiento
- • Dolor lumbar agudo (lumbago)
- • Dolores de cabeza que puedan estar relacionados con el sistema musculoesquelético
No todas las molestias son adecuadas para un tratamiento quiropráctico. Síntomas como entumecimiento persistente, alteraciones visuales, acúfenos, dolor relacionado con la respiración o dolor intenso sin causa conocida requieren una valoración médica adecuada antes de considerar un tratamiento manual.
¿El quiropráctico vuelve a colocar las articulaciones?
No. Un ajuste quiropráctico no equivale a recolocar una articulación luxada. El objetivo es mejorar la función y la movilidad de una articulación que presenta una restricción. Una luxación real, especialmente en la columna vertebral, es una urgencia médica y no se trata en la consulta.
¿Puede el tratamiento aflojar las articulaciones?
Las técnicas correctamente seleccionadas se aplican de forma controlada y precisa. Se dirigen a articulaciones con una función restringida y no pretenden sobreestirar articulaciones sanas.
¿Son necesarias varias sesiones?
Depende del tipo de molestia, de su duración y de la respuesta individual al tratamiento. Los músculos, el tejido conjuntivo y los patrones de movimiento pueden necesitar tiempo para adaptarse. Tras la valoración comentamos la evolución prevista y revisamos regularmente los progresos.
¿Por qué considerar la quiropráctica?
La quiropráctica es una posible opción conservadora para determinadas molestias musculoesqueléticas. El tratamiento adecuado depende de los hallazgos, de sus antecedentes de salud y de sus objetivos. Cuando resulte útil, puede combinarse con fisioterapia, ejercicio y recomendaciones para la vida cotidiana.
¿Es segura la atención quiropráctica?
Como cualquier tratamiento manual, las técnicas quiroprácticas pueden tener efectos secundarios y riesgos. Seleccionamos las técnicas de forma individual, tenemos en cuenta las contraindicaciones y explicamos previamente el tratamiento previsto.
¿A qué se debe el sonido de chasquido?
Algunas técnicas pueden producir un chasquido. Este suele estar relacionado con un cambio de presión y la liberación de gas dentro de una articulación; no es el sonido de los huesos rompiéndose. El sonido no es necesario para que el tratamiento sea eficaz.
¿Cuándo no es adecuado el tratamiento quiropráctico?
Las técnicas quiroprácticas pueden no ser adecuadas en casos como osteoporosis avanzada, fracturas agudas, determinadas enfermedades reumáticas inflamatorias, anomalías congénitas, metástasis óseas u otras enfermedades subyacentes graves. La decisión se basa siempre en la valoración individual; antes del tratamiento puede ser necesaria una aclaración médica.

